¿Qué es más importante: ¿el propósito, el modelo de negocio, la estrategia o la ejecución? Esta pregunta podría tener diferentes respuestas, dependiendo de a quién se la hagamos. Por ejemplo, para un miembro de la junta directiva o a un socio mayoritario de una empresa, es probable que su principal prioridad sea el propósito superior, que, después de todo, es lo que debió motivarlos a crear su compañía.
Si le preguntamos a un gerente del área financiera o de mercadeo, es muy probable que priorice el modelo de negocio, porque es la manera en la que pueden validar que su portafolio de productos y servicios va a ser atractivo para los clientes; después de todo, de aquí parte la generación de ingresos y, ojalá, de utilidades de la empresa.
Si le preguntamos al gerente general, seguramente sentirá que, para él, es fundamental tener claros los objetivos y las metas para poder diseñar planes de acción detallados que permitan lograrlos y los mecanismos necesarios para controlar y medir el desempeño de su empresa, de cada área funcional y de cada integrante de su equipo.
En cambio, si le preguntamos a un empleado de nivel operativo seguramente su prioridad estará en la ejecución, porque él tendrá claro que van a medir los resultados de su trabajo para poder establecer qué tanto está aportando para el logro de los objetivos, de las metas y del propósito superior de la empresa.
Como vemos, esta es una pregunta bastante subjetiva, porque depende, en buena medida, de nuestro rol o de nuestra forma de ver la vida. A continuación, vamos a hacer un análisis de posibles situaciones que podrían presentarse por tener distintas prioridades en este sentido.



