Henry Ford decía: “Tanto si crees que puedes hacerlo como si no, en los dos casos tienes razón”. Todo lo que ha creado la humanidad fue, alguna vez, una idea o un sueño de alguien. Es más, muy seguramente, la mayoría de esas ideas eran consideradas por los demás un sueño imposible de hacer realidad. A muchos de los grandes inventores, empresarios, deportistas o artistas los tildaron de ilusos y, en algunos casos, hasta de locos, por lo que cabría preguntarse lo siguiente: ¿cuántas personas con ideas o sueños geniales perdieron la fe en lo que soñaban por el negativismo que las rodeaba? Y más importante aún: ¿a nosotros nos ha pasado?
Creer en lo que hacemos es un requisito indispensable para conseguir lo que nos proponemos. Incluso en los momentos en los que nos sentimos desanimados, debemos creer, llenarnos de argumentos que nos reconforten. Podemos, por ejemplo, acudir a nuestra lista de fortalezas y oportunidades, a leer biografías o historias de personas que nos inspiran, hablar con familiares o amigos que creen en nosotros, ver películas que nos levanten el ánimo, escuchar música o, simplemente, realizar cosas que nos hagan sentir bien.
Con el paso del tiempo vamos conociéndonos cada vez mejor, lo cual nos permite aprender a adaptarnos a las circunstancias que se van presentando. Y sí, podemos cambiar con los años. Es más, debemos hacerlo. Yo he aprendido que cada vez me gustan más las personas, actividades y cosas que son de mi agrado y que cada vez me gustan menos las que no me agradan. Por ejemplo, desde hace un tiempo, la decisión de si hago o no alguna actividad depende de varios factores:
¿Me voy a divertir?
¿Voy a aprender algo?
¿Voy a ayudar a alguien?
¿Voy a ganar dinero? (si tiene que ver con trabajo).
Si las dos primeras respuestas son no, es altamente probable que me abstenga de esa actividad, aunque en algunas ocasiones la idea de ayudar a una causa o a una persona con la que me identifico es suficiente motivación. Hoy por hoy, un negocio que no disfrute no me interesa en lo absoluto. Si lo voy a disfrutar, es muy probable que aprenda algo, y eso ya sería ganancia. José “Pepe” Mujica (expresidente uruguayo) dice que cuando compramos algo no lo compramos con dinero, sino con el tiempo que invertimos para ganarnos ese dinero. Le encuentro todo el sentido del mundo a esa frase, pues el 100 % de las actividades que realizamos implican una inversión de nuestro tiempo, y el tiempo es algo que no podemos comprar, ni siquiera sabemos de cuánto tiempo disponemos. Es nuestro activo más preciado.



