Este punto está muy asociado con la forma en la que decidimos segmentar nuestro mercado objetivo. Pensemos en nuestro ejemplo. Nuestro mercado es muy diverso, incluye hombres, mujeres, profesiones, edades, estratos y personalidades. Eso suena atractivo, pero realmente representa un reto muy grande: definir prioridades. Es sencillo: no tenemos la capacidad de abordar un mercado tan grande. Además, si intentamos hablarle de la misma manera y en los mismos canales a todo ese mercado, nadie se sentiría aludido.
Lo interesante sería, en cambio, intentar dividir o segmentar el mercado en hombres y mujeres menores de 30 años, entre 31 y 60 años y más de 60 años. En ese caso, vamos a poder pautar en canales como Tik Tok e Instagram para llegar a los más jóvenes, en Facebook y WhatsApp para los menores de 60 años y en medios digitales tradicionales para los mayores de 60 años. Esto nos permitirá diseñar el lenguaje, las fotos, las imágenes de apoyo y el contenido para personas que puedan sentirse identificadas con lo que estamos publicando o pautando. A un joven de 20 años no lo va a motivar mucho que digamos ver una pauta en la que salen personas de 50 años. También sabemos que la forma de inspirar a una mujer requiere, normalmente, argumentos diferentes de los que se emplean para inspirar a un hombre.
La recomendación es tener una lista de los segmentos, de los canales que consideramos adecuados para cada segmento, al igual que una descripción lo más detallada posible de una persona de cada segmento. Esto, que se conoce como el buyer persona, va a ser muy útil a la hora de diseñar campañas publicitarias para que el diseñador tenga bien claro a quién van dirigidas. Y tranquilo, recuerda que RITA siempre estará dispuesta a darte una mano en lo que necesites.



